Universidad de Los Andes
Facultad de Humanidades y Educación
Educación mención B.I.
Asignatura: Arte y Expresión
Grupo 5, técnica de máscaras
Adaptación al cuento original de Betty Osorio
El sueño de Lorenzo
En un pueblito alejadito de la ciudad, en una pequeña y
modesta casita con una ventana que daba hacia la calle, vivía un monito de piel
color café, con grandes sueños en su mente y con muchas ganas de triunfar.
Su nombre es Lorenzo, Lorenzo el monito que todas las
tardes se sentaba junto a la ventana a ver la gente pasar soñando con viajar y
conocer muchos lugares.
Su sueño más intenso y hermoso era convertirse en una famosa
estrella del espectáculo, pero nunca veía una oportunidad para alcanzar su
maravillosa fantasía.
Lorenzo tenía un papá mono y una mamá muy mona y
entusiasta que todo el tiempo quería que su pequeño Lorencito cumpliera sus
sueños.
Un buen día Lorenzo se acercó a sus padres y seriamente les dijo:
- Yo sé que soy el mejor, ¡yo sé hacer tantas cosas! ¿Por
qué mi talento se desperdicia? Mamá yo quiero ser una estrella que todos
admiren, no me quiero quedar toda mi vida en la ventana viendo a todos pasar,
papá ayúdame.!
La mamá con aquel entusiasmo le respondió: -Claro que sí
mi Lorenzo.! Tu siempre podrás hacer y triunfar en lo que te propongas y yo
siempre estaré ayudándote
El papá le dijo -pero hijo mío, tienes que esforzarte
mucho para alcanzar tus sueños, yo te ayudaré pero tienes que trabajar muy duro
para triunfar como dices que sueñas.
En medio de la conversación de la familia Monesco,
interrumpen unos gritos exaltados de emoción, ¡Son Juliana y Nani! Y vienen con
una gran noticia:
-Lorenzo Loreeenzoooo..! Es el circo! El circo ha llegado
al pueblo! Tenemos que ir y tenemos que ir pronto!
Los ojos de Lorenzo Se humedecieron de esa gran emoción,
se susurró para sí – ésta es… ésta es mi gran oportunidad todo lo he estado
esperando.
Rosa, la mamá de Lorenzo y Martín, su papá, también
desbordaron de emoción y aunque Juliana y Nani no entendían lo que pasaba en la
casa de los Monesco también se unieron a la celebración de brincos y bailes.
Lorenzo no aguantaba la emoción y quería llegar a donde
se iba a situar el circo, pero cada vez que pasaba todo estaba cerrado.
A sí que decidió hablar con la más sabia que el conocía
en el pueblo para que lo aconsejara, se trataba de la Sra. Lucrecia, que tenía
tantos años encima que algo debía saber sobre el circo. Lorenzo llegó hasta la
casa de la Sra. Lucrecia.
La Sra. Lucrecia una señora bien refinada y con su nariz
empinada preguntó: -quién hacía tanto escándalo en su puerta.
Lorenzo, contestó fuerte y claro soy yo y necesito hablar
con usted.
La señora Lucrecia lo recibió y atentamente escuchó las
inquietudes de Lorenzo.
–Lorenzo, tienes una gran iniciativa y eso es algo bueno,
pero también tienes que ser paciente, cuando el circo abra habla con el
cirquero y le cuentas tus sueños tal como me los has contado a mí lo demás
depende de ti, dijo Doña Lucrecia.
Lorenzo se fue hasta el circo, aquel circo que de cerca
era más hermoso de lo que se veía desde su ventana, una tienda enorme, colorida
y con ondeantes banderines.
Al llegar se encuentra a Don Carlos, el encargado del
circo que le pregunta a Lorenzo: -¿En qué
le puedo ayudar, que se le ofrece por mi circo? apenas nos estamos instalando.
Lorenzo rápidamente cuenta su sueño diciendo: -Señor, yo
soy lo que usted necesita para tener un excelente espectáculo, usted no me
conoce aún pero yo! Yo sé hacer lo que nadie ha hecho o mejor de lo que se ha
visto, créame que su show jamás va a ser tan exitosos sin presencia, con
aquella seguridad que nadie podía dudar de sus palabras.
Don Carlos, algo incrédulo y curioso le preguntó- Pero
que sabe hacer?
Lorenzo dijo yo sé pararme de cabeza señor, sí aunque
usted no lo crea
Don Carlos dijo: -Pero pararse de cabeza no tiene nada de
especial, ya muchos lo han hecho
Lorenzo con su gran seguridad le dijo sí pero estoy
seguro que nadie lo ha hecho como yo. Solo le estoy dando la oportunidad para
que su circo se haga famoso y en el camino convertirme en una gran estrella.
Don Carlos se dejó convencer por Lorenzo al ver su
entusiasmo le dijo –Está bien pequeño, te haré parte de mi circo, espero
cumplas tu promesa y para que veas que hablo en serio te anunciaré como la
estrella de mi espectáculo.
A Lorenzo no le cabía la emoción en su cuerpo, su
corazoncito latía tan fuerte por la emoción que casi de inmediato llegó a su
casa a dar la noticia a su papá, mamá sus amigas Nani y Juliana y a la Sra.
Lucrecia.
Cuando llega el gran día, Don Carlos presenta a los
equilibristas, malabaristas, trapecistas y finalmente…
-Señoras y señores, niños y niñas, con ustedes el grande
Lorenzoo..!
Lorenzo salió corriendo hasta un tamborín para presentar
su acto, pero al ver esos ojos atentos mirándolo desde sus asientos, a Lorenzo
lo invadió un ataque de pánico, pensaba –debo hacer algo, yo soy el mejor,
¿pero el mejor de qué? ¿Qué era lo que yo sabía hacer?,
Unos vecinos del pueblo gritaron ¡Ese es el mono de la
ventana! ¡Ese no sabe nada! ¡Ese mono es un flojo!
Y Lorenzo, con sus ojos grandes y humedecidos por su gran
pena, dejó escapar una lágrima y corriendo huyó del circo a encerrarse en su
casa.
Rosa, Martín, Juliana, Nani, la Señora Lucrecia y hasta
los mismos vecinos al ver la tristeza de Lorenzo, intentan convencerlo de
alcanzar su sueño. Lorenzo lo pensó y esta vez practicó y practicó y con mucha
seguridad se encaminó de nuevo al circo.
Al llegar descubrió que el circo ya no estaba. Pero sus
vecinos los que un día lo abuchearon, lo
convencieron de viajar hasta la ciudad y triunfar como una estrella del
espectáculo circense.
Lorenzo con gran fuerza y entusiasmo desde lo más
profundo de su corazón y con el apoyo de todas las personas que quería. Se fue
hasta la ciudad y sí allá había otro circo!
Habló con el cirquero y este cándido y bondadoso, le
permitió participar en un casting para elegir su nueva estrella del circo.
Al entrar, Lorenzo se dio cuenta que todo era diferente,
este circo le dejaba maravillado de su grandioso esplendor, sus ojos no
alcanzaban para admirar tanto colorido. El siempre soñó con ser parte de aquel
lugar, ¡pero vaya! Aquello iba mucho más lejos de su imaginación.
Definitivamente quería estar allí, se preparó muchísimo!
Todas las tardes practicaba, se paraba de cabeza hacia piruetas, brincos y todo
lo que se podía pasar por su mentecita ingeniosa y creativa.
Al empezar la competencia por ser la estrella del circo
citadino, Lorenzo veía por todas partes animales realizando sus rutinas,
payasos, dulces y brillantes globos adornando la estancia.
De 100 concursantes Lorenzo quedó seleccionado para los
últimos 10, cosa le emocionó mucho, pero el continuaba preparándose.
Dos días después Lorenzo queda entre los últimos dos y
sus padres, amigos y vecinos llegan para darle su apoyo,
Lorenzo pensó: Mi familia está aquí… Tengo que hacer algo
fantástico y demostrarle que no soy un flojo y que puedo alcanzar mi sueño… Ya
sé! Me pararé de cabeza y haré una pirueta para la competencia final.
Así lo hizo Lorenzo, su competencia era un excelente
trapecista pero al último momento Lorenzo impacta al público con su gran
talento, los deja boquiabiertos y el cirquero comienza una ola de aplausos que
indican a Lorenzo que es la nueva estrella del circo!
Lorenzo se siente tan felíz y su familia y amigos lo
acompañan en su celebración, sus vecinos se sienten tan orgullosos de que
Lorenzo haya alcanzado su meta, Doña Lucrecia, Nani y Juliana lo abrazan muy
feliz. Doña y Rosa y don Martín lo alzan con una sonrisa de familia Monesco que
ilumina toda la carpa.
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