miércoles, 5 de septiembre de 2012

Cuento fotográfico



Universidad de los Andes
Facultad de Humanidades y Educación
Escuela de Educación
Mención: Básica Integral
Cátedra: Arte y Expresión
Profesora: Betty Osorio.
Semestre A-2012. 




El sueño de Lorenzo: Cuento fotográfico







Salas  Jesús C.I: 13.577.202

Sánchez  Rosalba C.I: 18.579.108

Sosa Yenddy C.I:   21.181.635

Rivas Nazaret C.I: 16.445.588

Rodríguez Ana C.I: 18.125.655

Rojas  Maribel C.I: 20.434.830

Rojas Kristoff C.I: 19.144.687



Mérida, Julio de 2012.










Adaptación al cuento original de Betty Osorio










En un pueblito alejadito de la ciudad, en una pequeña y modesta casita con una ventana que daba hacia la calle, vivía un monito de piel color café, con grandes sueños en su mente y con muchas ganas de triunfar.

Su sueño más intenso y hermoso era convertirse en una famosa estrella del espectáculo, pero nunca veía una oportunidad para alcanzar su maravillosa fantasía.












Lorenzo tenía un papá mono y una mamá muy mona y entusiasta que todo el tiempo quería que su pequeño Lorencito cumpliera sus sueños.

Un buen día Lorenzo se acercó  a sus padres y seriamente les dijo:

- Yo sé que soy el mejor, ¡yo sé hacer tantas cosas! ¿Por qué mi talento se desperdicia? Mamá yo quiero ser una estrella que todos admiren, no me quiero quedar toda mi vida en la ventana viendo a todos pasar, papá ayúdame.!




La mamá con aquel entusiasmo le respondió: -Claro que sí mi Lorenzo.! Tu siempre podrás hacer y triunfar en lo que te propongas y yo siempre estaré ayudándote

El papá le dijo -pero hijo mío, tienes que esforzarte mucho para alcanzar tus sueños, yo te ayudaré pero tienes que trabajar muy duro para triunfar como dices que sueñas.

En medio de la conversación de la familia Monesco, interrumpen unos gritos exaltados de emoción, ¡Son Juliana y Nani! Y vienen con una gran noticia:
-Lorenzo Loreeenzoooo..! Es el circo! El circo ha llegado al pueblo! Tenemos que ir y tenemos que ir pronto!





Lorenzo no aguantaba la emoción y quería llegar a donde se iba a situar el circo, pero cada vez que pasaba todo estaba cerrado.

A sí que decidió hablar con la más sabia que el conocía en el pueblo para que lo aconsejara, se trataba de la Sra. Lucrecia, que tenía tantos años encima que algo debía saber sobre el circo. Lorenzo llegó hasta la casa de la Sra. Lucrecia.



La Sra. Lucrecia una señora bien refinada y con su nariz empinada preguntó: -quién hacía tanto escándalo en su puerta.

Lorenzo, contestó fuerte y claro soy yo y necesito hablar con usted.
–Lorenzo, tienes una gran iniciativa y eso es algo bueno, pero también tienes que ser paciente, cuando el circo abra habla con el cirquero y le cuentas tus sueños tal como me los has contado a mí lo demás depende de ti, dijo Doña Lucrecia.


Lorenzo se fue hasta el circo, aquel circo que de cerca era más hermoso de lo que se veía desde su ventana, una tienda enorme, colorida y con ondeantes banderines.

Al llegar se encuentra a Don Carlos, el encargado del circo que le pregunta a Lorenzo: -¿En  qué le puedo ayudar, que se le ofrece por mi circo? apenas nos estamos instalando.

Lorenzo rápidamente cuenta su sueño diciendo: -Señor, yo soy lo que usted necesita para tener un excelente espectáculo

Don Carlos, algo incrédulo y curioso le preguntó- Pero que sabe hacer?



Lorenzo dijo yo sé pararme de cabeza señor, sí aunque usted no lo crea
Don Carlos al principio algo incrédulo, pero se dejó convencer por Lorenzo, al ver su entusiasmo le dijo –Está bien pequeño, te haré parte de mi circo, espero cumplas tu promesa y para que veas que hablo en serio te anunciaré como la estrella de mi espectáculo.

A Lorenzo no le cabía la emoción en su cuerpo, su corazoncito latía tan fuerte por la emoción que casi de inmediato llegó a su casa a dar la noticia a su papá, mamá sus amigas Nani y Juliana y a la Sra. Lucrecia.



Cuando llega el gran día, Don Carlos presenta a los equilibristas, malabaristas, trapecistas y finalmente…

-Señoras y señores, niños y niñas, con ustedes el grande Lorenzoo..!

Lorenzo salió corriendo hasta un tamborín para presentar su acto, pero al ver esos ojos atentos mirándolo desde sus asientos, a Lorenzo lo invadió un ataque de pánico, pensaba –debo hacer algo, yo soy el mejor, ¿pero el mejor de qué? ¿Qué era lo que yo sabía hacer?,

Unos vecinos del pueblo gritaron ¡Ese es el mono de la ventana! ¡Ese no sabe nada! ¡Ese mono es un flojo!

Y Lorenzo, con sus ojos grandes y humedecidos por su gran pena, dejó escapar una lágrima y corriendo huyó del circo a encerrarse en su casa.
Rosa, Martín, Juliana, Nani, la Señora Lucrecia y hasta los mismos vecinos al ver la tristeza de Lorenzo, intentan convencerlo de alcanzar su sueño.



Lorenzo lo pensó y esta vez practicó y practicó y con mucha seguridad se encaminó de nuevo al circo.

Al llegar descubrió que el circo ya no estaba. Pero sus vecinos los que un día lo abuchearon,  lo convencieron de viajar hasta la ciudad y triunfar como una estrella del espectáculo circense.

Lorenzo con gran fuerza y entusiasmo desde lo más profundo de su corazón y con el apoyo de todas las personas que quería. Se fue hasta la ciudad y sí allá había otro circo!

Habló con el cirquero y este cándido y bondadoso, le permitió participar en un casting para elegir su nueva estrella del circo.

Al entrar, Lorenzo se dio cuenta que todo era diferente, este circo le dejaba maravillado de su grandioso esplendor, sus ojos no alcanzaban para admirar tanto colorido. El siempre soñó con ser parte de aquel lugar, ¡pero vaya! Aquello iba mucho más lejos de su imaginación.



Definitivamente quería estar allí, se preparó muchísimo! Todas las tardes practicaba, se paraba de cabeza hacia piruetas, brincos y todo lo que se podía pasar por su mentecita ingeniosa y creativa.

Al empezar la competencia por ser la estrella del circo citadino, Lorenzo veía por todas partes animales realizando sus rutinas, payasos, dulces y brillantes globos adornando la estancia.

De 100 concursantes Lorenzo quedó seleccionado para los últimos 10, cosa le emocionó mucho, pero el continuaba preparándose.

Dos días después Lorenzo queda entre los últimos dos y sus padres, amigos y vecinos llegan para darle su apoyo.



Lorenzo pensó: Mi familia está aquí… Tengo que hacer algo fantástico y demostrarle que no soy un flojo y que puedo alcanzar mi sueño… Ya sé! Me pararé de cabeza y haré una pirueta para la competencia final.

Así lo hizo Lorenzo, su competencia era un excelente trapecista pero al último momento Lorenzo impacta al público con su gran talento, los deja boquiabiertos y el cirquero comienza una ola de aplausos que indican a Lorenzo que es la nueva estrella del circo!

Lorenzo se siente tan felíz y su familia y amigos lo acompañan en su celebración, sus vecinos se sienten tan orgullosos de que Lorenzo haya alcanzado su meta, Doña Lucrecia, Nani y Juliana lo abrazan muy feliz. Doña y Rosa y don Martín lo alzan con una sonrisa de familia Monesco que ilumina toda la carpa.





Audiovisual: El sueño de Lorenzo